martes, 1 de mayo de 2007

"El hombre que mató a Liberty Valance",de John Ford



-"¿Acaso considera usted que para representar a este territorio es un mérito haber matado a un hombre?"
-¿Desde cuándo es matar a un hombre matar a Liberty Valance?"

El último western que recuerdo haber visto en mi vida es "Sin perdón", de Clint Eastwood, en el momento en el que salió en video, supongo que hace ya más de diez años. Bastante más. Es un género que nunca me atrajo demasiado, me parece aburrido, soso, y bastante rancio. Supongo que estos prejuicios, como todos, surgen del desconocimiento, y esta película lo corrobora. El oeste se convierte en manos de Ford en un territorio casi mitológico, un mundo al que los avances tecnológicos y sociales no le auguran una larga vida, un paisaje crepuscular en el cual los hombres han de aprender a vivir según unas nuevas normas, las de la ley, dejando atrás los años en los que la primacía del más rápido era el único argumento válido. La llegada del recién licenciado en derecho Ransom Stoddard, interpretado por un James Stewart impresionante, va a suponer un huracán de aire fresco en el pueblo de Shinbone, asolado por la tiranía del malo malísimo, Liberty Valance (Lee Marvin con atuendo de mariachi). Impresionante está John Wayne, haciendo de John Wayne, pero en plan sentimental, el momento en el que quema su casa y con ella sus ansias de casarse con la muchacha de la película (sólo hay una, es una peli de hombretones), me hizo ver que este arquetipo de republicano puede también tener su corazoncito. Lo mejor de la película, para mi, es lo irónico del asunto. El senador conseguirá su puesto, principalmente, no por el uso que hace de las leyes, sino por haber matado a Valance, algo que le supondrá un cargo de conciencia durante toda su vida. Una gran historia, ambientada en el oeste pero que se podría trasladar a cualquier época decadente. Imaginémonos por un momento hace unos siete años. Los salones recreativos están de capa caída, las consolas cada vez son más potentes y ya nadie quiere gastar 25 pts. en jugar al Pang. El matón que apesta a ducados y tiene pinta de haber probado ya la heroína no para de pedir dinerillo a los chapones frikis que van a jugar al Golden Axe. Hasta que un dia, uno de esos petrimetres cuatro ojos tiene un momento de rabia y en un alarde de dignidad, no le importaba morir con tal de tener una oportunidad de matar al chulo del barrio (porque eso es lo que es Valance, un matón de sala de máquinas, básicamente), consiguiendo su objetivo con la considerable ayuda de John Wayne (que era como de otra época, y jugaba al futbolín sólo) que para eso está, para eso y para darle al pitillo.
Dame cinco duros o te parto la cabeza

2 comentarios:

Beatriz dijo...

"Es un género que nunca me atrajo demasiado, me parece aburrido, soso, y bastante rancio "
Pedazo de bruto!!! Tú lo que pasa es que has visto pocos...

Dragomira dijo...

Si ya lo digo yo....si es por ignorancia...es que veo a un tipo con sombrero y pistola y lo primero que se me viene a la cabeza es Terence Hill...