martes, 4 de septiembre de 2007

2001, una Odisea Espacial, de Arthur C. Clarke



Ayer a la noche me acabé el librillo en cuestión. Bueno, en realidad me lo acabé hoy por la mañana, teniendo en cuenta que ayer me dormí a falta de dos páginas...lo intenté poderosamente, dormirme con la sensación de haberlo terminado, cerrándolo ritualmente, apoyándolo sobre mi vientre y pensando en el siguiente que me meteré entre pecho y espalda....pero no pudo ser, a falta de solo dos miserables páginas me venció el sueño, decidiendo parar al darme cuenta de que había leído la misma línea por sexta vez sin enterarme realmente de lo que ponía. Pero bueno, el caso es que hoy -bueno, a estas horas, ya ayer-, antes de irme a la ducha, me lo terminé. Vaya final.


Supongo que quien más quien menos habrá visto la película de Kubrick. No voy a decir que es mejor el libro, para nada. Lo que sí pasa es que uno lo entiende todo bastante mejor en la novela que en el delirio psicalíptico de Staaaanley. El monolito está claro su significado en las dos (y no lo voy a decir aquí), pero el enorme y flotante feto del final de la película si que deja a uno a cuadros. Todo ello se explica perfectamente en la obra de Arthur C. Clarke. La llegada de un nuevo mesías, un nuevo dios que traerá la salvación a un mundo necesitado de una señal alienígena que le haga avanzar del mismo modo que hicieron nuestros antepasados simiescos con el descubrimiento de los instrumentos.


Bueno, basta ya de cháchara, menudo coñazo. El caso es que el libro está bien, yo es el segundo libro de ciencia ficción seria que me leo en mi vida, y me ha enganchado bastante. El hombre escribe correctamente (sin faltas), tiene humor (un cierto humor inglés que desata mejor en sus cuentos que aquí, pero desde luego mucho más humor que la peli tiene-no es difícil, Kubrick no debía tener un gran sentido de la risión-), y da muestras de una cierta visión de futuro. En esto me ha llamado la atención un fragmento en el que parece hablar de Internet tal y como la conocemos hoy en día. Atención:




Cuando se aburriese de los informes y memorándums, conmutaría la clavija de su bloque de noticias, poniéndola en el circuito de información de la nave y pasaría revista a las últimas noticias de la Tierra. Uno a uno conjuraría a los principales periódicos electrónicos del mundo; conocía de memoria las claves de los más importantes. Conectando con la unidad memorizadora de reducción, tendría la primera página, ojearía rápidamente los encabezamientos y anotaría los artículos que le interesaban. Cada uno de ellos tenía su referencia de teclado, al pulsar el cual, el rectángulo de tamaño de un sello de correos se ampliaría hasta ocupar por completo la pantalla, permitiéndole así leer con toda comodidad. una vez acabado, volvería a la página completa, seleccionando un nuevo tema para su detallado examen.




No está mal para el año 1968. El caso es que así como es muy espabilado para estas cosas, es super cazurro para otras, como cuando afirma la enorme crisis que está sufriendo China, el hecho de que diga "cada uno de los astronautas ha costado la friolera de 100.000 dólares en preparación y equipamiento" -cuando supongo que un marine cualquiera que esté en el jodido desierto costará mucho más-, y demás lindezas propias de un vidente televisivo en plan Paco Porras. De todos modos, se agradece el esfuerzo y la novela le ha quedado muy resultona.


Otra de las cosas que vienen a la cabeza cuando la estás leyendo es lo parada que se ha quedado la carrera espacial de un tiempo a esta parte. Cuando era niño me acuerdo que muchos críos querían ser astronautas, y menos mal que era complicado y los de la NASA no enviaban muchos cazatalentos (solo conozco el caso de querer llevarse al Moncho de Salesianos), porque en los ochenta estaba claro que te ibas a Cabo Cañaveral y dejabas a tus padres tiraos si alguien con esa siglas en la solapa de la guerrera te dijera "Ven, haré de ti un caminante de las estrellas. Pues éso, que menos mal, porque anda que no está ahora mal la cosa, se ve que hacer carreras en solitario no le presta ni a los EEUU. Habrá que esperar a que China pretenda ir a Marte y poner allí un restaurante, un gimnasio, una tienda de todo a cien y un Exporiente para que la cosa vuelva a tener chicha y regreen a las pantallas cosas como "E.T.", o La batalla de los Ewoks (gran película absolutamente infravalorada, y sin embargo mucho mejor que la nueva trilogía). Menos mal que el único que se acabó creyendo toda esta patraña fue Pedro Duque...un verdadero mártir de una generación de Españolitos... pobrecillo.

Picaste, picaste....ay, Pedrín, ni pa comer os dan, que se te ve muy desmejorao.

6 comentarios:

Spider from Mars dijo...

Estreno esta odisea de comentarios jeje

A mi la ciencia - ficción he de decir pues como que no me entusiasma. Lo mío es la FANTASÍA-FICCIÓN (bueno, no sé si eso existe). Y en fin, para que los que no lo sepan pues aquí estoy pilotando mi nave (que de momento va coja, muuuuuuuuuyyyyy coja)

Pero es lo que hay, porque tal vez el jefe no tenga razón, pero por ser jefe la tiene ( me llegó al alma el 16 PF ese jejejje) Por cierto, Señor No Puedo, tiene las soluciones?? Ardo en deseos de saberlas.

Bikos

Spider

Diancecht dijo...

Me hace gracia eso de que escribe sin faltas: es mérito del traductor, no del escritor.

Espero que el libro esté mejor que la película, porque he intentado varias veces verlas y casi no paso de lo del monolito. Que las he visto más animadas, vaya.

Como curiosidad archiconocida, el nombre HAL viene de IBM echando una letra para atrás según el abecedario inglés.

Y puestos a géneros de ficción, recomiendo encarecidamente la filosofía-ficción de los cuentos de Asimov

Beatriz dijo...

a mí me gusta Lem...

el señor no puedo dijo...

Lem, extraordinario. "Solaris" y "Ciberíada", por cierto que éste tengo que pasárselo a Dragomira...

el señor no puedo dijo...

Hace días os hablé de la canción, ahora ved el video

el señor no puedo dijo...

Otro video montado a partir de uno de los grandes filmes de uno de los más infravalorados (por estos lares) directores de cine:Sam Peckinpah, autor de piedras miliares como La Balada de Cable Hogue, La Huida, Traiiganme la cabeza de Alfredo Garcia, Pat Garrett y Billy el Niño, Perros de Paja, y por supuesto, La Cruz de Hierro y Grupo Salvaje.